¿Te ha pasado alguna vez que pides una botella de vino en un restaurante y al olerlo te das cuenta que tiene “mal de corcho” u otro problema? ¿Te atreverías a devolverlo? Si tu respuesta es no, te diremos que estás en tu derecho de devolver esa botella si te ha salido mala, igual que devolverías un plato de comida, si estuviera malo.

Escasos son los clientes que deciden pedir una devolución, bien por desconocimiento del vino y creen que así debe ser o por vergüenza, para que el camarero no te tilde de “quisquilloso”.

fondo4

Puede que el motivo sea el miedo a que nos bauticen “como pesados”, no solo por los camareros, sino por nuestros acompañantes de mesa. Aun así, si en los restaurantes nos cobran el vino al doble y al triple de su valor en tiendas (más sería excesivo), ¿por qué no pedir que nos lo traigan en perfecto estado? Hemos elaborado una lista de los motivos por los que podríamos devolver un vino en un restaurante.

Motivos para devolver un vino en un restaurante

  1. No nos sirven el vino a la temperatura correcta. Esto pasa muy a menudo. Pasa que vamos a un sitio y tienen el vino tinto a temperatura ambiente, esto es algo desaconsejado ya que podríamos estar a  35ºC. En este caso el vino estará caliente y poco apetecible. También puede pasar que nos pongan un vino blanco que sale directo del frigorífico a 4ºC, no es tampoco una temperatura adecuada pues es demasiado frío. Aquí el nuestra propuesta es, si no quieres devolver el vino, pedir una cubeta con hielo o esperar que el vino alcance su temperatura ideal.
  2. Un vino oxidado. Puede pasar que el corcho de un vino este defectuoso y permita entrar mucho oxígeno a la botella provocando la oxidación del vino, que cambie de color y que pierda su paladar y sus matices.  Si pasa esto, lo mejor es devolver el vino y el restaurante debe aceptar el cambio, sobre todo si el vino es joven.
  3. Un vino avinagrado. Cuando la acidez volátil de un vino es muy elevada se propicia la formación de ácido acético, lo que provoca que el olor y sabor del vino se parezcan al del vinagre. A veces el ácido acético se produce por contaminación con bacterias acéticas. En ese caso el restaurante está obligado a cambiar el vino.
  4. El mal del corcho o TCA. Esto pasa cuando el tapón de corcho está en mal estado y el vino tiende a oler a humedad, provocado por la bacteria TCA. Puede pasar en vinos que no han tenido buena conservación o en los que el corcho tiene algún tipo de defecto.
  5. Vino con olor a reducción. Si se produce una falta de oxígeno en la elaboración o en la botella puede ocasionar que un vino tenga un olor desagradable como a azufre o huevo podrido. En muchos casos esto puede solucionarse decantando el vino, es por ello que si lo notamos, debemos decirlo para que nos decanten el vino y pueda oxigenarse.

Sin duda lo mejor es guiarnos por nuestro sentido común y si un vino no está en buenas condiciones para su consumo hay que pedir que nos lo cambien. Y tú, ¿has devuelto alguna vez una botella en un restaurante?